lunes, 25 de noviembre de 2013

Saber leer otros lenguajes Luis Bernardo Peña Barrero La palabra saber leer estuvo siempre asociada a poder decodificar textos escritos, pero esto al paso de los años se fue modificando y se han ido configurando nuevos modos de escribir y leer. Estos nuevos formatos de comprensión lectora radican en el avance de las nuevas tecnologías que configuran nuevos lenguajes en diversas formas de representar, modos diferentes de sentir, de ver y de decir. Los medios de comunicación no solo transmiten hechos, sino que también los crean, ya que en su expresión, pueden poner sus propios puntos de vista con respecto de la realidad. Por este motivo, la escuela no debe ver de una manera indiferente a la pluralidad y heterogeneidad de textos, relatos o escrituras; por los que los debe incorporar como ayuda de los procesos pedagógicos en estos nuevos tipos de comportamientos, ya que ella constituye un poderoso medio de socialización. Uno de los ejemplos más claros, es la incorporación de la imagen a la lectura de textos. Además de lectores de libros hay ahora lectores de lenguajes virtuales, de imágenes diagnósticas, de hipertextos, de videos juegos, de pantallas. Es decir, se convierte en un lector polivalente. En este nuevo contexto no solo es lector aquel que es capaz de decodificar el código escrito, sino también se pueden compartir nuevas competencias lectoras, como ser la lectura del lenguaje visual, que a diferencia de la página, ésta, demanda una lectura más global y totalizadora. Este nuevo mundo, cambia la forma de escribir, tal es el caso del hipertexto que no sigue un orden como lo es en la lectura lineal; aquí el lector está ante múltiples opciones, pudiendo empezar en cualquier punto. Este nuevo paradigma nos plantea un interrogante sobre el destino que tendrá el libro de texto. Una cosa es cierta, no estamos asistiendo a la muerte del libro, sino a su transformación, no se trata de una extinción sino de una integración. Acorde a estas transformaciones que está sufriendo la lectura de textos escritos, debemos modificar nuestra visión y adaptarla a la escuela, para configurar lectores que no solo sean capaces de leer lo que está explícito, sino también lo que se encuentra oculto en las imágenes que muchas veces suelen tener más significado del que se le adjudica. El nuevo modo de ver la lectura nos lleva a pensar en la “desaparición” del texto escrito pero, de ninguna manera implica, que se deje de leer, sino que da lugar a la configuración de nuevas formas de leer y a la aparición de un nuevo tipo de lectores.

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